Instituto de Formación Continua (IL3-UB)


"Arte público" y "Espacio público"
Zamora, Paulina

Nota de advertencia: el consumo de ideas no convencionales puede ser dañino para la salud del consumidor. Lea con moderación.

Millones de veces he sido acosada por una nota de advertencia de este tipo y nunca me había detenido a pensar quién se dirige a mí en esa advertencia, qué quiere de mí, y como quién me toma. No hasta que tuve un encuentro con el concepto de Arte Público. Y aunque suena a convocatoria masiva tipo “Oprah Winfrey y los Black Eyes Peas” en aquel Flashmob (multitud-instantánea) en Chicago que circuló por todas las redes sociales y que nos entretuvo un segundo, el asunto no va por allí.

Arte y Público. Dos palabras desgastadas y confusas, y sin embargo un gran fragmento de la producción artística actual de carácter genuino y digno. No es nuevo, no es un invento de las generaciones jóvenes que en su sed de individualidad cada vez estiran más el abanico de formas estravagantes de ubicarse en la sociedad (aunque son eficaces para sacar a los adultos de lo cotidiano y de su comodiad). Arte Público es la respuesta formal, semántica y política a una necesidad creciente que viene cociéndose desde los años sesenta y que tiene que ver con la apropiación y la participación en un espacio que no son las cuatro paredes en las que o vivo, o trabajo, o consumo. Es la apropiación del y la participación en el espacio público creando una lógica dialéctica entre todos los elementos en juego.

Sobre esos elementos. Primero, los medios que utliza el arte público son un contexto social definido, los acontecimientos reales implícitos en ese contexto, el tiempo presente, una acción que permite la interacción con un público, y una posición personal del artista que pone en marcha una experiencia para todos los involucrados que altera la vivencia y el significado que ese contexto social había tenido hasta ese momento. La duración de esa experiencia puede ser momentánea o sostenida en un tiempo más prolongado, en cualquiera de los casos se aspira a que haya un efecto más o menos duradero en quienes formaron parte de la acción. Punto álgido éste, ya que la “medición” de dicha efecto es dificultosa. Tanto que a veces pareciera que los efectos quedan en el tintero. Segundo, el arte público es eminentemente político. ¿Qué significa? Su punto de partida es una posición crítica ante los grandes paradigmas de las sociedades actuales. Para ello, las producciones artísticas documentan, informan, educan, actúan y se comprometen con el público incluso hasta el punto de intentar convencernos de que ese supuesto Amo que sabe cuál es nuestro bien, ni existe, ni es tan bien intencionado.

Es por ésta inspiración polítcia del Arte Público que deberíamos de empezar a dejar atrás la idea de que la ciudad lo que necesita es el arte de los grandes monumentos conmemorativos y las opulentas esculturas (aunque parecen los únicos proyectos que figuran en los presupuestos municipales). O creer que necesitamos más sitios “trendy” (aquellos que alguna vez cayeron en decadencia y fueron rescatados por la sofisticación para que podamos consumir con más elegancia, -y más caro-), o más espacios de entretención (no más sociedad del espectáculo).

Arte Público tiene que ver con el estilo de ciudad en la que vive la mayor parte de la población en occidente, incluyendo aquellos países tercermundistas herederos y en constante relación con lo occidental. Ciudades del todo cuantificable y medible, de la paranoia generalizada, la de los excesos (de riqueza y pobreza), y la vigilancia continua, donde “time is money” y la marginación, la segregación y el desecho son factores inevitables de la ecuación. Allí, en medio de ese complejo entramado donde somos constituídos y constituyentes de una forma estandarizada de habitar y actuar, el arte ha encontrado un nicho que promete despertarnos de nuestra vigilia.

Si bien sigue existiendo el objeto artístico tangible capaz de pescar el ojo del espectador para que éste sienta que su voz queda significada en eso que se ofrece a su mirada. El arte público apunta a un lugar más íntimo todavía. Entrará por el ojo y pasará por la refexión en el mejor de los casos, pero apunta todavía más íntimo, apunta a la producción de subjetividad. Apunta a lo que nos distingue de los animales. Es arte como organismo vivo que muta tantas veces cuánto el colectivo al que se dirige se lo permite. Desde esta perspectiva el arte público nunca queda acabo sino que se constituye como lo hace la subejtividad, en torno de un vacío que nunca quedará representado del todo por un sólo significante ni un sólo significado.

Si el capitalismo se ha encargado de que la vida gire alrededor del consumo y de que la ficción sea la nueva forma de realidad, el arte público desmaterializa, pone el cuerpo y pide poner el cuerpo, para recordárnos el contexto y la realidad en la que vivimos, la gente que conocemos y la que deberíamos conocer. Empodera no a la manera revolucionaria (y si lo hace lo hace discretamente) sino a través de legitimar los lazos, las experiencias y las vivencias desde la idea de diversidad y no de homogeneidad. Es el alivio de saber que no tengo que llenar ninguna papeleria, ni hacer cola, ni pagar algo, ni coger bien mi bolso porque me lo arrebatan (en el mejor de los casos). No hay empujones, ni prisas, no escucharé “yo lo vi primero”. No hay todos esos mecanismos que me degradan de ser humano a masa controlada.

Aquí les dejo solo algunas iniciativas de este tipo en nuestro istmo centroamericano: 1. Proyecto Irse hacia el Norte: plataforma virtual y teatro en vivo itinerante que trabajó el tema de la migración

2. Blog Arquitectura de Remesa: documenta un proyecto llevado a cabo entre arquitectos, antropólogos y fotógrafos sobre los exteriores e interiores de las viviendas que se construyen con el dinero que envían los familiares que han migrado a Estados Unidos en Guatemala, Honduras y El Salvador. Proyecto exhibido en espacios institucionales y no intitucionales del istmo centroaméricano.

3. NuMu (ciudad de Guatemala): nuestro único Museo de Arte Contemporáneo, ubicado en una construcción que es literalmente un huevo y en la que sólo cabe una persona a la vez. Inicitiva de dos artistas locales. Organiza varios proyectos: Jardin de esculturas, cenas colectivas al pie de la calzada vial en la que está ubicado el huevo y que es una de las más populares para le robo de celulares.

4. Ciudad Imaginación (en Quezaltenango): unos de sus proyectos, Estado de Excepción abra un espacio para el diálogo y el debate sobre el tema urbano-rural en una zona geográfica que en su mayoría está habitada por indígenas.

5. GUATE AMALA: iniciativa ciudada que promueve una Cultura de la Vida a través de proyectos organizados multidisciplinariamente y siempre ejecutados en espcios públicos.

6. En otros países centroamericanos: CATAPULTA (El Salvador), THE FIRE THEORY y su proyecto Lo que dejaron mis vecinos (El Salvador), FUNDACION HOJA DE BIJAO (Panamá), ESCUELA EXPERIMENTAL DE ARTE (Honduras), EspIRA/La Espora cuya punto de partida es la creencia en que el acceso a las producciones artísticas y culturales es un derecho de la gente (Nicaragua).


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