Instituto de Formación Continua (IL3-UB)


Match cover compartida
Atserias, Jordi

¿De qué modelo de ciudad estamos hablando? No nos equivoquemos: Nos encontramos en Barcelona, donde todo está bajo control institucional. Pocas lagunas por cubrir. Si bien en teoría podríamos pensar en el declive de quién sigue defendiendo el arte público como arte de rotonda y el arte monumental, el modelo sigue instalado en el imaginario favorecido por razones políticas y presupuestarias. ¿Cómo superar este modelo? ¿Hay arte público más allá del propietario del espacio público?

“Match cover”, escultura que, en 1987, el Ayuntamiento de Barcelona encarga al escultor y diseñador de Pop Art, Claes Olderburg con motivo de la celebración de los Juegos Olímpicos en Barcelona. Dicha escultura se instala en el valle Hebrón, cerca de las instalaciones donde se celebrará el torneo de tenis así como parte de la Villa Olímpica donde se alojarán los deportistas. Si analizamos la obra más allá de su perspectiva y valoración estética, nos encontramos con un modelo de obra “tipo” monumento, que quiere contribuir a la cohesión social, responde a un proyecto de ciudad como centro de shopping (la ciudad se vende al exterior) y, por tanto, a considera el ciudadano como consumidor, reformulando el modelo de ciudad burguesa y creando un nuevo centro en la ciudad (y por tanto, se creará una nueva periferia alrededor de dicho centro). Con dicho monumento, se semantizará el territorio al inyectar una única significación, no admitiendo nuevos relatos: la imagen de Barcelona al mundo debe ser amable, cosmopolita, burguesa. Los ojos puestos en la celebración de los Juegos Olímpicos: Celebración, monumento, ocupación clásica del espacio público. Escultura pública destinada a decorar el paisaje de la ciudad, rehabilitando a su vez un barrio periférico homogeneizándolo con la idea que quiere proyectarse de la ciudad.

Frente a este modelo, nos encontramos con un nuevo discurso en el proyecto “La ciudad compartida”. En este caso, vemos un intento de violación de la esfera pública (ejemplo de can Vias), una finalidad de intercambio y generador de uso entre los ciudadanos, utilización de nuevas herramientas (internet) para dar visibilidad al proyecto propiciando encuentros entre distintos frente a la neo-fortificación del anterior proyecto. En este caso, se potencia la diferenciación visibilizando el conflicto potencial. Los nuevos elementos discursivos del proyecto no son grandes monumentos ni exaltaciones de efemérides, sino que hablamos de centros vecinales de autogestión y municipales de gestión colectiva. Los vecinos reaccionan ante las necesidades de los barrios y se sitúan como sujetos activos frente al pasivo del anterior proyecto. Plano de Barcelona donde se detallan las áreas de actuación y el modelo a desarrolar.

Si acordamos que la función del arte no es solucionar un conflicto, sino señalarlo, darle visibilidad o, incluso, provocarlo, (Martí Manen) en este último proyecto, los vecinos han encontrado un territorio, en teoría institucionalizado como es la ciudad de Barcelona, donde se han aprovechado las lagunas en las que el ciudadano pasa a ser impulsor del proyecto, de la utilización y uso del espacio operativo. Se produce, en este caso, la superación del modelo burgués de esfera pública.

¿A quién interesa el primer modelo y, por tanto, lo promueve como modelo de fijación de mensajes y carácter unificador? ¿Quién es el promotor y a la vez usuario del segundo modelo? La discusión formalista, semántica o política se dilucida en el necesario posicionamiento de una de las dos formas de entender el arte público.


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