Instituto de Formación Continua (IL3-UB)


Un aprendizaje poco significativo
Herrán, Marta

Hacer retrospectiva, reconstruir las propias experiencias en educación artística es personalmente casi un ejercicio de catarsis. Su relación con la mayoría de las perspectivas actuales que vienen desarrollando los centro educativos, distan mucho de los aprendizajes y vivencias con las que me topé en los distintos periodos formativos de aquellos años. En mi caso, si la formación recibida dentro del sistema educativo hubiese conformado mi concepción sobre el arte, creo que no hubiese acabado haciendo un master sobre arte actual, pero siempre hubo interrogantes, búsqueda, la intuición de que subyacía algo más interesante y complejo bajo los modelos educativos establecidos del momento.

Se hace necesario analizarlo desde diferentes etapas educativas puesto que mis experiencias se vinculan con perspectivas diferentes en relación a la educación artística, otras vivencias y aquellas más específicas y tardías en museos y centros de arte.

No asistí a ningún centro educativo durante la etapa de educación infantil y no tengo un recuerdo artístico concreto en aquel periodo, quizá pasó en blanco. El contexto en cuanto a mi desarrollo, hasta los 12 años se sitúa en un pueblo ubicado en un valle verde en la provincia de Cantabria, después nos trasladamos a Marbella.

A partir de la educación primaria, la danza clásica como actividad extracurricular y bajo el modelo que históricamente la caracteriza por formalista y disciplinaria, supuso el primer nexo con lo artístico desde mi propia experiencia. A esta disciplina artística he estado ligada muchos años y me ha proporcionado más conocimiento que cualquier clase de educación plástica, visual, musical….de hecho la expresión corporal brillaba por su ausencia en el `colegio´, aunque probablemente lo escénico, en aquel momento ni siquiera quedaba recogido en el currículo.

En cuanto a las actividades del aula, en torno a la plástica no las vivía como experimentación y es que no estaban diseñadas para conocer, comprender, relacionar, crear, inventar o sencillamente disfrutar- y el disfrute es una fuente de aprendizaje- pero no recuerdo a los niños/as disfrutando con esas actividades, y es que un modelo que adoctrina reproduce, en general, moldes sociales maleables.

El enfoque artístico durante mi etapa escolar era absolutamente pasivo, dirigido, reproductivo y como consecuencia los roles profesor-alumno estaban clara y altamente definidos. Una de las actividades que realizaba en educación artística la recuerdo con especial revulsión: la costura. Me negaba a hacer los trabajos, preguntaba porque no podía hacer `marquetería´ pero únicamente los niños poseían la virtud del serrucho….y estoy hablando de los 80, afortunadamente esto si es impensable hoy. La educación artística, se apoyaba en materiales de copia, relleno de dibujos y plastilina, en definitiva, manualidades dirigidas bajo una perspectiva tecnológica y estética a lo sumo. De salidas o incursiones como experiencias y otros ámbitos de aprendizaje fuera del espacio del aula fueron inexistentes, gratamente se produjeron en el ámbito familiar.

La etapa en el instituto no dista mucho del enfoque de la primera, preeminente por un enfoque de perspectiva tecnológica: dibujo técnico, perspectiva, color,… y disciplinar como pudieran ser los análisis críticos de texto, que más bien se traducían en la descripción de obras emblemáticas de grandes artistas en relación a la historia del arte.

Las experiencias en relación a aquellas acciones más específicas de la educación artística en museos y centros de arte comenzaron en el instituto. Salidas a museos del entorno cercano de manera puntual y sin conexión alguna con el centro educativo, ni con los procesos de enseñanza-aprendizaje, ni con las asignaturas impartidas.

Las visitas se inscribían entre un discurso afirmativo y reproductivo, a partir de conferencias y visitas guiadas donde el profesor/a como agente pasivo se esforzaba en su labor de vigilar al alumnado. Una vez finalizada la visita, no se realizaba una inflexión, un trabajo posterior, un nexo con la asignatura que procurase transversalidad y continuidad en la acción educativa.

La Danza me ha proporcionado conocimiento, experiencias y aprendizajes enriquecedores en relación a la conciencia y lenguaje corporal, el movimiento, en la relación con el espacio y su representación, también ha influido en mi concepto estético. He asistido y continúo haciéndolo a actuaciones en distintos estilos - Clásico, Flamenco, Contemporáneo, Jazz, Street dance,..- me interesan casi todas sus disciplinas, aunque hace bastantes años que la danza contemporánea me ganó.

Considero que mis conocimientos, inquietudes e intereses se han ido desarrollando fundamentalmente por las experiencias adquiridas fuera del ámbito educativo formal: Viajes, Exposiciones, Galerías, Centros de arte y museos, lecturas,…

Además la danza, mis propias reflexiones, inquietudes y aquellas experiencias que son consecuencia de las relaciones personales y familiares, la educación de mis hijos y el proyecto que desarrollo junto a mi marido artista, ligado al arte en colaboración en entornos como la redes sociales, los colectivos en riesgo y la propia educación, son los factores que han ido configurando en esencia mi concepción, intereses y posicionamiento en relación con el arte.


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